Ya son más de la media noche, pero aún hay cosas que me muero por decirte. Estoy sentada al piano pensando sólo y únicamente en ti. De mis dedos se expide la más dulce y sublime melodía, pero no es suficiente para calmarme. Dibujo tu rostro en mi mente y sonrío. Eres mi ángel, eres sólo para mí. Y siempre lo has sido y siempre lo serás. Cómo mismo seré tu propiedad para toda la eternidad. Te diría todo esto en persona, pero la muerte te ha arrebatado de mí. Me siento sobreviviendo sin aire. Pero así debo seguir. Extraño tu melodiosa risa, aquella que me dedicabas a menudo. La misma que ya no escucharé, pero que intento reproducir en este piano. Te amo más de lo que imaginabas, te amo con una locura desmedida; un amor que me volverá loca. Te necesito aquí, sentado a mi lado, como hacías eso días en la noche mientras tocaba.
Extraño tu mirada, aquella que me dedicabas, aquella que me decía que me amabas tanto como yo te amaba a ti. Te sigo viendo en mi mente, pero ese recuerdo es sólo un impostor cruel, no se asemeja a tu verdadera gracia, tu belleza. Necesito escuchar tu voz, la misma que me propuso matrimonio aquella noche frente a la playa. Te necesito a ti… Sigo tocando hasta el cansancio, porque es como único tu recuerdo se vuelve menos doloroso. Sólo pienso en ti, sólo pienso en tu recuerdo. Eres como tinta imborrable en el lienzo de mi vida. Quisiera que volvieras a estar sentado a mi lado mientras toco. Qué me susurres al oído una vez más cuánto me amas. Qué me digas lo mucho que deseas estar a mi lado para siempre; y lo mucho que te gusta mi música.
Estoy despierta hasta estas horas dedicándote esto por muchas razones, pero en especial para decirte “buenas noches”. Despedirme de ti de una vez y para siempre, por mucho que eso duela y me desgarre el alma. Despedirme de esos besos impulsivos que salían del corazón. Despedirme de tu perfume sublime… Despedirme de ti, mi amado. Ya estoy terminando lo que toco en este piano, ya se acerca la hora de dejarte, como también tú me has dejado a mí, aunque sé que seguirás conmigo, en una parte de mi alma. Es igual de doloroso que allí en el hospital, pero al menos aquí estoy un poco más resignada. Me interrumpo bruscamente mientras toco y comienzo a llorar incontroladamente. Me dueles demasiado, pero a pesar de eso quisiera permanecer contigo… Sé que no puedo, ya no podré nunca más. Fuiste y serás lo mejor de mi vida, pero ha llegado la hora de despedirnos. Adiós… Adiós para siempre…
Colaboración de Dara Alexandria
Puerto Rico
